A mi me ha gustado el cine desde siempre. Me gusta sentarme cómodamente y ver como dos espías se zurran de lo lindo, o como se monta un motín en la carcel mediante el uso de un calcetín relleno de pilas. Nunca he tenido problemas. Si una película era mala, se quitaba y punto. El problema es que cuando tú ves un film que realmente te gusta y te emociona, del que te haces fan incondicional, no te gusta que estropeen este sentimiento que ha brotado en ti. Hace ya un largo, largo tiempo, descubrí una de las sagas de cine que me marcarían para toda la vida. Indiana Jones me encandiló desde el primer minuto. Después de ver las tres primeras, deseaba con fervor una continuación. Y la tuve. No pueden imaginar ustedes, queridos lectores, que emoción me invadió al ver por el televisor el anuncio de esta esperada entrega. La película en si no me defraudó demasiado. Mi amigo Harrison estaba un poco viejuno, y le costaba hacer alguna que otra cabriola, pero, salvando esto, el ridículo protagonismo Shia LaBeouf y que los enemigos eran comunistas en lugar de nazis, la película estaba medianamente bien. Pero el final era pésimamente malo ¿Que cojones...? ¿Extraterrestres? ¿Platillos volantes? ¿Donde quedan las reliquias antiguas?... Ahora me he enterado de que viene una quinta. Dios mío. ¿Con que nos sorprenderá "el dúo dinámico" (George Lucas y Steven Spielberg)? Solo quiero volver a sentir la emoción de Indiana montando a caballo y no en un O.V.N.I... ¿Es eso mucho pedir? Parece ser que el nuevo film estará ambientado en el triánguo de las bermudas. En la quinta entrega parece posible que Shia tome más protagonismo. Parece ser que va ser el nuevo Indiana... Dentro de un tiempo, todo habrá cambiado. ¿Os imaginaís carteles del tipo: "Mutt Jones y la máscara de Tutankamon"?


Publicado por Guido

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